Próximamente en una pantalla cercana: La saga de la “Emperatriz de Galápagos”

La "Baronesa" Eloise Wagner de Bousquet

Hancock Expedition

La "Baronesa" Eloise Wagner de Bousquet

Entre las muchas leyendas sobre las “Islas Encantadas”, como algunos llaman a las Galápagos, es notable la saga de varios europeos que llegaron al archipiélago en la década de 1930 en busca del “paraíso”. Una de las historias  más fascinantes es la de una mujer que se hacía llamar “La emperatriz de los Galápagos” y se presentaba como una “baronesa”. Es una trama con todos los elementos de una película “noir”: aventura,  triángulos amorosos, traiciones, violencia, y tal vez ¿asesinatos?

No es de extrañar que después de tantos años los acontecimientos han inspirado a los realizadores de documentales Dan Geller y Dayna Goldfine para co-producir y dirigir “The Galapagos Affair: Satan came to Eden” (La aventura en Galápagos: Satanás vino al Eden”) con las voces de Cate Blanchett, Diane Kruger, Connie Nielsen, Josh Radnor , Sebastian Koch, Thomas Kretschmann y Gustaf Skarsgard. De acuerdo a la publicación digital “The Wrap” La película se encuentra actualmente en post-producción y se estrenará a finales de este año.

Es una de las historias que yo, como nativa de las islas, escuché a mis padres contar y recontar. Incluso conociamos a algunas de las personas involucradas en los hechos. Así que esto es lo que sé (redoble de tambores).

Dr. Friedrich Ritter

Hancock Expedition

Dr. Friedrich Ritter

En Galápagos en la década de 1930 solo vivían  571 personas y el gobierno ecuatoriano animaba a la gente a establecerse allí. En Europa, se vivían tiempos tormentosos y muchos emigraban hacia sitios mas seguros. Tal fue el caso del dentista alemán Friedrich Ritter quien dejó a su esposa y se fugó con una de sus pacientes, Dore Strauch. Ella también abandonó a su marido. Como una medida sanitaria la pareja se hizo extraer todos los dientes y compartían una dentadura postiza de acero (Eso es amor verdadero: compartir una dentadura postiza!)

Dore Strauch Koerwin

Hancock Expedition

Dore Strauch Koerwin

La pareja comenzó una nueva vida en la isla Floreana, imaginandose como una versión moderna de Adán y Eva. Preferían trabajar desnudos mientras acarreaban rocas de lava para construir un refugio, plantaban un huerto y criaban pollos. Ritter escribió cartas narrando sus experiencias que se publicaron en periódicos alemanes y eso inspiró a otros  a seguir sus pasos.

En agosto de 1932 Heinz Wittmer llegó con su esposa Margret, que estaba embarazada, y su hijo adolescente Harry. Más tarde ese año Margret dio a luz a su segundo hijo, Rolf. Los Wittmer fueron pioneros fuertes y emprendedores.  Construyeron su casa cerca de un manantial, plantaron hortalizas y árboles frutales y vivían de la pesca y la caza. De cuando en cuando recibían las visitas de miembros de expediciones científicas que les dejaban como obsequio latas de comida, herramientas, libros o algún otro articulo difícil de conseguir en el aislamiento en que vivían.

Heinz y Margret Wittmer con sus hijos Rolf Y Floreana en 1940.

Colección de la Familia Alvear

Heinz y Margret Wittmer con sus hijos Rolf Y Floreana en 1940.

Las dos familias alemanas se llevaban bien, pero mantenían su distancia. Sin embargo, en octubre de 1932, llegaron otros europeos y desde entonces todo cambió en Floreana. Su líder era una mujer que decía que era  “baronesa” y se llamaba  Eloise Wagner de Bousquet. Ella venia con sus dos amantes alemanes, Robert “Bubi” Philippson y Rudolf Lorenz. Un ecuatoriano, Manuel Valdivieso, también formaba parte del grupo pero se fue después de un mes contando a todo el mundo que la “baronesa” era “totalmente loca.” La “baronesa” y sus dos hombres se establecieron cerca de los Wittmer, pusieron un cartel  llamando al área “Hacienda Paradiso” y dijeron a todos que iban a construir un gran hotel para millonarios.

La baronesa tenia un gran talento para promoverse. Se las arregló para que la revista “Time” y otras publicaciones escribieran historias sobre sus aventuras y sus grandiosos planes para las islas.  Posaba para las fotos blandiendo un revolver y un látigo y se auto-denominó como “La Emperatriz de las Galápagos.”

Varias expediciones científicas llegaron a Galápagos en esos años. La mas destacada fue dirigida  por el capitán Allan Hancock en su yate Velero III. Ellos fotografiaron y filmaron a los Ritters, los Wittmer y la baronesa y su séquito. Haga clic aquí para ver algunos de estos materiales.

Lorenz Rudolph en Floreana

Hancock Expedition

Lorenz Rudolph en Floreana

Pero no todo era paz y armonía en la “Hacienda Paradiso”, ya que Lorenz había bajado de categoría y en vez de amante ahora era un sirviente. “Bubi” Phillipson, se convirtió en el preferido, y tanto el como la baronesa maltrataban a Lorenz. Además de los conflictos internos también habían disputas con los Wittmer y Ritter sobre el agua que escaseaba en tiempo de sequía y otros asuntos.

Finalmente el 27 de marzo de 1934, la baronesa y Philippson desaparecieron.

La "Baronesa" y Bubi

Hancock Expedition

La "Baronesa" y "Bubi" Phillipson

Según la Sra. Margret Wittmer, la baronesa le dijo que el yate de un amigo había llegado y había invitado a la baronesa y a Phillipson a que se fueran con ellos a Tahiti. Esa fue la última vez que se vió a la baronesa. Sin embargo, ningún barco fue avistado cerca de la isla en ese día y la baronesa y Phillipson nunca llegaron a Tahití.

Lorenz, por su parte, regaló las pertenencias de la baronesa y Phillipson y trató de salir de Galápagos con gran prisa. Cuando un pescador noruego llamado Nuggerud que vivía en otra isla llegó a Floreana Lorenz lo convenció de que lo llevara a San Cristóbal donde podía embarcarse hacia el continente. El noruego accedió y partieron en su bote con un pequeño motor fuera de borda.  Hicieron una parada en la isla de Santa Cruz, donde tomaron combustible y partieron pero nunca llegaron a San Cristóbal.

Meses más tarde, un atunero americano el “San Amaro” encontró los cuerpos momificados de los hombres en la isla Marchena en la parte norte del archipiélago. Aparentemente habian muerto de sed.

Mientras tanto en Floreana, otra extraña muerte: el  Dr. Ritter, quien decía  que era vegetariano, murió aparentemente de botulismo porque comió un pollo mal enlatado. Algunos sospechaban, sin pruebas,  que Dore Strauch lo envenenó porque la maltrataba. Ella se fue a Alemania poco después y escribió un libro: “Satanás entró al Edén.” Dore murió en Berlín en un bombardeo durante la Segunda Guerra Mundial. Satanás estaba muy ocupado en esos años.

Recientemente estuve en Santa Cruz con la señora Carmen Angermeyer, que era una niña en esos años. Recordó que su padre acompañó al gobernador militar de Galápagos para servir como intérprete durante una investigación somera de los hechos en Floreana. “Mi padre pensó que la señora Wittmer talvez sabía más, pero no estaba diciendo toda la verdad”, dijo la Sra. Angermeyer que también recuerda haber visto a Lorenz y Nuggerud cuando dejaron Santa Cruz en su fatal viaje final.

Los Wittmers permanecieron en Floreana y gracias a su perseverancia y sus constantes esfuerzos prosperaron. La señora Wittmer, que murió en 2000, nunca cambió su historia. Sus hijos y nietos operan una flota turística con mucho éxito.

El misterio de lo que pasó con la baronesa y Phillipson nunca fue resuelto.

Esta nueva película probablemente revivirá el interés en este misterio, pero también es probable que se planteen aun más interrogantes sin respuesta.